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May

29

Donará un riñón a su mejor amiga y asegura: «Los órganos no van al cielo»


Silvia donará un riñón a su mejor amiga, Luciana, . Ya cuentan con la autorización judicial que establece que el acto es solidario y ahora esperan el inicio de los estudios de compatibilidad.

«Los órganos no van al cielo», sentenció Silvia Bustos, quien donará un riñón a su mejor amiga, Luciana Hoet, diagnosticada con poliquistosis renal -un trastorno hereditario caracterizado por el desarrollo de grupos de quistes en los riñones. Ya cuentan con la autorización judicial que establece que el acto es solidario -y desinteresado- por lo que sólo resta que el equipo médico comience los estudios de compatibilidad, cuestión que está demorada por la pandemia de coronavirus.

«En una charla simple, hace un año, le pregunté por su grupo sanguíneo; me dijo que era 0- y yo tengo su mismo grupo, sabía que ella estaba en lista de espera, y en ese momento, no lo pensé, y le dije `yo te voy a donar un riñón´. Y así quedamos, yo no cambiaba de opinión porque lo sentía», rememoró Silvia, la donante,

«Después que tuve a mi hija, mi sistema empezó a descontrolarse y necesité de hemodiálisis, gracias a eso ando bien y gracias a Silvia, que me donará un riñón, si Dios quiere y todo sale bien, ya no tendré que estar en hemodiálisis», confesó Luciana.

La mujer, oriunda de Villaguay, al mostrarse agradecida por el gran gesto de su amiga, aseguró: «Me volvió el alma al cuerpo». «Si se da y Dios quiere, ya no tendré que depender de una máquina para seguir mi ritmo de vida», valoró.

«Si fuéramos familia, no habría protocolos, pero somos familia de corazón», destacó Silvia al recordar que tras la decisión, hablaron con el Dr. Acosta, quien les explicó los pasos legales a seguir. «Necesitábamos un abogado y lo buscamos a Emilio Fouces», indicó al destacar su intervención desinteresada en el proceso judicial.

«La donación de órganos está regulada por la ley 24.193 que contempla los distintos aspectos, entre estos, el hecho de no tener un vínculo parental entre ellas porque, en principio, esas donaciones están prohibidas para evitar una práctica que tiene que ver con el tráfico o la comercialización de órganos», explicó Fouces. «Y cuando no hay un vínculo parental, la única forma de lograrlo es a través de una venia judicial», agregó.

«Se hizo una presentación ante un juez, en este caso, ante la Dra. Rosario Moritán, pidiendo que se autorice esta donación y lo que hace la Justicia es solicitar la libre voluntad de la donante y que el acto no vaya más allá del amor o la solidaridad, es decir, que no haya un interés económico detrás de la donación», detalló el abogado.

De acuerdo a lo que aclaró Fouces, «la jueza autorizó la donación y ahora, el equipo médico que la atiende a Luciana, tiene que hacer los análisis de compatibilidad de órganos, los que, si dan positivos, se procede a la ablación, que sería la extracción del riñón de Silvia, y la implantación en Luciana».

«Con la sentencia, recién se comienza a transitar la cuestión médica», subrayó el letrado al comentar que «por la cuarentena, en principio estas prácticas están suspendidas, pero ante la urgencia del caso, vamos a plantear la posibilidad de hacerlos de inmediato».

«Hablamos de la calidad de vida de una persona, en el caso de Luciana, una mujer joven que no puede depender de la diálisis», recalcó.

«Los órganos no van al cielo»

«Los órganos no van al cielo, hay muchos que pueden vivir de otros», remarcó la donante al preguntarse «cuántas Luciana están dializándose hoy día» e instó a «cambiarle la vida a un familiar o un amigo».

«Mi vida no cambiará por tener un riñón, pero sí la de Luciana y voy a ser muy feliz de verla junto a su nena, creciendo, porque será una parte mía en ella», valoró Silvia.

En la oportunidad, la mujer instó a otros a ser donantes voluntarios de sangre y de médula ósea. «en Arco Iris (la entidad que acompaña a niños con cáncer) nos cuesta mucho conseguir donantes de sangre para los niños, que se nos van porque no hay sangre».

«Hay niños y niñas que necesitan de un corazón y se van porque no lo consiguen, pudiendo salvarla el familiar que se fue», comentó Silvia.

«Dios nos pone una misión en la vida, y de repente me pasó, y nunca lo dudé», reafirmó la mujer que donará un riñón a su mejor amiga. «Estamos en la vida para eso, no nos llevamos nada. Y lo que podamos hacer por el otro, bienvenido sea», destacó.